Dios lo ve. Oscar Tusquets Blanca
Ed. Anagrama, 2000
"L´Arquitectura é n cristallo", aseveraba Gio Ponti. ¿Qué quería decir con esta frase? Pues que una obra arquitectónica es como un cristas, como si fuese transparente, que en ella es posible relacionar exterior con interior, la distribución de una planta con las superiores o inferiores, una fachada con la opuesta, la estructura con la plementería que la envuelve; aunque en la obra real sea imposible ver a la vez ambas cosas. No los podemos ver a la vez pero nuestra memoria, tras recorrer sucesivamente los diversos espacios, es capaz de reconstruir la totalidad de la obra y, por lo tanto, de valorar su coherencia geométrica.
Ponti expresaba con claridad algo que todos los arquitectos sentimos insconscientemente; que dos tabiques un poco desalineados nos incomodan aunque esten interrumpidos por una pared de carga. Nos incomodan aunque sepamos que es imposible que la memoria, tras recorrer distintos espacios, sea capaz de detectar esta anomalia. Lo que nos desagrada es algo irracional pero muy profundo: en la representación en planta sí se aprecia la falta de rigor geométrico, y, aunque sabemos que el dibujo de la planta no es más que la representación de una de las infinitas secciones en que se puede cortar nuestro edificio, desearíamos que todas ellas fueran igualmente bellas y coherentes. (Pág. 54)
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