viernes, 14 de junio de 2013

EL LOBO ESTEPARIO


El lobo estepario. Herman Hesse. Ed Alianza


Luego cuando ya hube renunciado y estaba otra vez sobre la acera, cayeron por delante de mí un par de letras luminosas de colores sobre el espejo del asfalto.
Leí:
!Solo... para... lo... cos! (pag 38)


El hombre poderoso en el poder sucumbe; el hombre del dinero, en el dinero; el servil y humilde en el servicio; el que busca el placer, en los placeres. Y así sucumbió el lobo estepario en su independencia. Alcanzó su objeto fue cada vez más independiente, nadie tenía nada que ordenarle, a nadie tenía que ajustar sus actos, sólo y libremente determinaba él a su antojo lo que había que hacer y lo que había de dejar. Pues todo hombre fuerte alcanza indefectiblemente aquello que va buscando con verdadero ahínco. Pero en medio de la libertad lograda se dio bien pronto cuenta Harry de que ésa su independencia era una muerte, que estaba solo, que el mundo lo abandonaba de un modo siniestro, que los hombres no le importaban nada; es más, que él mismo a sí tampoco, que lentamente iba ahogándose en una atmósfera cada vez más tenue de falta de trato y aislamiento. (pag 55)

Yo estaba sentado y esperaba en una antesala pasada de moda. En principio sólo sabía que había sido anunciado a un excelentísimo señor, luego me di cuenta de que era el señor Goethe, por quien había de ser recibido. (pag 109)


En algunos instantes aparecían revueltos de una manera enteramente extraña lo antiguo y lo nuevo, el dolor y el placer, el temor y la alegría. Tan pronto estaba yo en el cielo como en el infierno, la mayoría de las veces en los dos sitios a un tiempo. El viejo Harry y el nuevo vivían juntos ora en paz, ora en lucha encarnizada. (pag 152)


Tu llevabas dentro de ti una imagen de la vida, estabas dispuesto a hechos, a sufrimientos y sacrificios, y entonces fuiste notando poco a poco que el mundo no exigía de ti hechos ningunos, ni sacrificios ni nada de eso, que la vida no era una epopeya con figuras de héroes y cosas por el estilo, sino una buena habitación burguesa, en donde uno está perfectamente satisfecho con la comida y la bebida, con el café y la calceta, con el juego del tarot y la música de la radio. Y el que ama y lleva dentro de sí lo otro, lo heroico y bello, la veneración de los grandes poetas, ése es un necio y un quijote. (pag 170)

Usted Harry después de quitarse su respetable personalidad, tendrá a su disposición el lado izquierdo del teatro; Armanda, el derecho; en el interior pueden ustedes volverse a encontrarse cuantas veces quieran. (pag 200)

Naturalmente! Para todo espectáculo necio y falto de humor se puede contar con usted, señor de altos vuelos, para todo lo patético y sin gracia. Sí, pero a mí eso no me gusta; por toda su romántica penitencia no le doy a usted ni cinco céntimos. Usted quiere ser ajusticiado, quieren que le corten la cabeza, sanguinario. Por ese ideal idiota sería usted capaz de cometer diez asesinatos. Usted quiere morir, cobarde, pero no vivir. Al diablo, si precisamente lo que tiene usted que hacer es vivir. Merecería ser condenado a la pena más grave de todas. (pag 244)

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