EL LOBO ESTEPARIO
El lobo estepario. Herman Hesse. Ed
Alianza
Luego cuando ya hube renunciado y
estaba otra vez sobre la acera, cayeron por delante de mí un par de
letras luminosas de colores sobre el espejo del asfalto.
Leí:
!Solo... para... lo... cos! (pag 38)
El hombre poderoso en el poder sucumbe;
el hombre del dinero, en el dinero; el servil y humilde en el
servicio; el que busca el placer, en los placeres. Y así sucumbió
el lobo estepario en su independencia. Alcanzó su objeto fue cada
vez más independiente, nadie tenía nada que ordenarle, a nadie
tenía que ajustar sus actos, sólo y libremente determinaba él a su
antojo lo que había que hacer y lo que había de dejar. Pues todo
hombre fuerte alcanza indefectiblemente aquello que va buscando con
verdadero ahínco. Pero en medio de la libertad lograda se dio bien
pronto cuenta Harry de que ésa su independencia era una muerte, que
estaba solo, que el mundo lo abandonaba de un modo siniestro, que los
hombres no le importaban nada; es más, que él mismo a sí tampoco,
que lentamente iba ahogándose en una atmósfera cada vez más tenue
de falta de trato y aislamiento. (pag 55)
Yo estaba sentado y esperaba en una
antesala pasada de moda. En principio sólo sabía que había sido
anunciado a un excelentísimo señor, luego me di cuenta de que era
el señor Goethe, por quien había de ser recibido. (pag 109)
En algunos instantes aparecían
revueltos de una manera enteramente extraña lo antiguo y lo nuevo,
el dolor y el placer, el temor y la alegría. Tan pronto estaba yo en
el cielo como en el infierno, la mayoría de las veces en los dos
sitios a un tiempo. El viejo Harry y el nuevo vivían juntos ora en
paz, ora en lucha encarnizada. (pag 152)
Tu llevabas dentro de ti una imagen de
la vida, estabas dispuesto a hechos, a sufrimientos y sacrificios, y
entonces fuiste notando poco a poco que el mundo no exigía de ti
hechos ningunos, ni sacrificios ni nada de eso, que la vida no era
una epopeya con figuras de héroes y cosas por el estilo, sino una
buena habitación burguesa, en donde uno está perfectamente
satisfecho con la comida y la bebida, con el café y la calceta, con
el juego del tarot y la música de la radio. Y el que ama y lleva
dentro de sí lo otro, lo heroico y bello, la veneración de los
grandes poetas, ése es un necio y un quijote. (pag 170)
Usted Harry después de quitarse su
respetable personalidad, tendrá a su disposición el lado izquierdo
del teatro; Armanda, el derecho; en el interior pueden ustedes
volverse a encontrarse cuantas veces quieran. (pag 200)
Naturalmente! Para todo espectáculo
necio y falto de humor se puede contar con usted, señor de altos
vuelos, para todo lo patético y sin gracia. Sí, pero a mí eso no
me gusta; por toda su romántica penitencia no le doy a usted ni
cinco céntimos. Usted quiere ser ajusticiado, quieren que le corten
la cabeza, sanguinario. Por ese ideal idiota sería usted capaz de
cometer diez asesinatos. Usted quiere morir, cobarde, pero no vivir.
Al diablo, si precisamente lo que tiene usted que hacer es vivir.
Merecería ser condenado a la pena más grave de todas. (pag 244)